
En las supernovas de tipo II el hidrógeno del interior se convierte en helio y, cuando el hidrógeno en su centro se acaba se consume sólo el hidrógeno alrededor del núcleo de helio. La gravedad contrae el núcleo y la temperatura aumenta convirtiendo el helio en carbono y oxígeno en una fase que puede durar unos diez millones de años.